VIVENCIAS-María José Turi

25.05.2020

ZACAPA, TÚ ME DEVOLVISTE EL ALIENTO 


Por: María José Turi


Santa Bárbara, Honduras.

Julio 2019 - Abril 2020

Siempre he sido una chica de cuidad, perdida entre tanta civilización y gente que vive de prisa , mi alma perdida entre los caminos de algún pueblo, la naturaleza se apodero de mi vida desde que nací. Durante 21 años nunca había estado lejos de casa, la finalización de uno de los sueños de mi vida estaba por llegar, esa mañana cuando dijeron: El servicio social será en Zacapa, San Pedro Zacapa.

 Mi alma brincó de felicidad y los retos empezaron. Llegué destrozada al mes número siete del año,  julio se había llevado a mis abuelos y las heridas se abrieron cuando el "nonno" partió la tarde del día seis. Pero mi viaje debía continuar , una relación amorosa había salido mal , mi autoestima estaba por el suelo y el amor por mi carrera cada vez más fuerte.

La mañana en que partí no lloré, sabía que estaba rumbo a mis sueños, le había pedido al cielo durante dos años por este momento y los deseos del corazón poco a poco tenían forma. Cada kilómetro que quedaba atrás me hacían tener cosquillas, esta volando, respirando azul clarito, la carretera preciosa, la charla con mamá cálida. 

Sabía que los obstáculos estarían, que ese lugar era tierra virgen para mi carrera, no tenía idea de cómo iba a empezar, pero creía que todo lo que sucedería sería maravilloso. Mis sueños ahora eran tangibles, mi vida iniciaba de nuevo, tenia tanto que curar y trabajo pesado en el camino.

Me vestí de fisioterapeuta, humildad, amor, pasión, respeto y empatía. Zacapa un pueblo pequeño, todas sus calles te llevan al parque, es como si lo hubiesen metido todo en una bolita de cristal y hubiesen puesto todas las maravillas ahí dentro.

Con una riqueza natural de ensueño , un río y su nacimiento muy cerca, una cascada imponente, aguas termales, todo cerca, es como si el universo los hubiese premiado. Su gente cálida, alegre, acogedora, protectora, amable, luchadora, es imposible que ellos no te roben el corazón.

Una taza de café me obsequió una familia, risas, protección, sueños, bailes, cenas, lecciones, recetas de cocina. A esto puedo llamarlo una bendición, de que esta familia me abriera los brazos y me acogiera sembró en mí el deseo de  decir que los quiero y que también son parte de mí; eso los hace también ser mi familia.

Mi profesión me otorgo un proyecto; lugares a los que nunca había ido, logré charlas de vida con mis pacientes, fueron conversaciones llenas de risas y lagrimas. Mis pacientes me obsequiaron muchas cosas que guardo en mi corazón y una de ellas fue su espíritu aguerrido y optimista. Detalle que me empujó a seguir luchando por esto que amo.

Su pueblo me dio atardeceres, lunas llenas, noches de juego en el parque, helados y cafés deliciosos, caminatas por el vasto camino hacia la paz y reavivó en mí, la llama de la pasión y el amor por la vida.

Ahora solo puedo decirles desde mis escritos que son; mi pueblo con encanto, mi gente maravillosa, mi proyecto más preciado. Sé que este lugar fue hecho para mí y yo para él , nos volveremos a encontrar y a dar vida.