VIVENCIAS- María José Turi

07.07.2020

JULIO SE LLEVÓ A MIS ABUELOS


Triste y egoísta Julio


Por: María José Turi

Hace quince años que descubrí mi amor por los libros, hace diez años que comencé a escribir, y hoy tengo la dicha de que estés leyéndome.

Antes de que continúes, debes saber que lo que estás por leer, es hasta ahora, una colección de eventos que me vuelven vulnerable; perdí a mis abuelos en Julio, en distintos años; he decidido hacerlo en homenaje a estos seres maravillosos que se fueron, y que, sé que ahora bailan con el universo.


Mariana Gonzales

Julio, 1998. Francisco Morazán, Honduras.


Querida abuela:

Cuando te fuiste yo tenía apenas 5 meses, era una bebé y quizás por eso no tengo una imagen nuestra guardada en mi memoria; mi mamá me ha contado tu historia y el corazón se me ha hecho chiquito. El ser mujer nos pone al borde del peligro, seguro que te hubiese enseñado muchas cosas, como lo que significa sororidad. Abuela, las mujeres ahora alzamos nuestras voces por nuestras ancestras.

Me gusta pensar que mi carácter se parece un poco al tuyo, así, amable y platicador; cuando me hablan de tí siempre dicen: "Era muy alegre, luchadora y buena cocinera". Tu tercera generación ya existe, la pequeña Camila pronto cumplirá 6 meses, cuando la veo a ella pienso en nosotras, me imagino que así de dichosa era mi vida contigo.

Mi abuelo ''Tata'' escribió mucho sobre ti en sus diarios, y sobre lo mucho que me amabas. Gracias por pensar en mi cumpleaños número uno, estoy segura de que cada febrero celebras la vida conmigo.

Hasta siempre abuela.


Carlos Porfirio Valladares

Julio, 2005. Francisco Morazán, Honduras.


Querido Tata:

La vida sin ti se ha ido volando, siento que me cuidas a través de los libros, y que me acompañas desde que comencé a escribir; mi primer escrito fue en honor a ti, y acá estamos de nuevo, escribiendo sobre el hombre maravilloso que eres, porque tu recuerdo sigue vivo.

Años después encontré tus diarios, es una dicha que escribieras parte de tu vida en esas libretas que son ahora un tesoro, mamá dice que querías ser escritor ¿Qué crees? ¡yo también quiero ser escritora!, hoy te aseguro estamos cumpliendo nuestro sueño.

Me dejaste a los 7 años y aún recuerdo cómo se siente el dolor de esa tarde. He aprendido a vivir con eso. El tiempo que compartimos juntos fue suficiente para formar partes de mi camino.

Guardo en remembranzas tangible tus abrazos, y las veces en que nos decías que mamá nos ponía guapas para dormir.

Te cuento que ya eres bisabuelo. Me gusta imaginar mi vida contigo. Fue muy difícil saber que te desvaneciste tan pronto.

He tenido una vida muy bonita, espero que estés orgulloso de todo lo que he logrado, cuando pasan cosas importantes, te veo ahí, sonriendo por mis triunfos.

Hay noches en las que me he acurrucado a llorar, deseando nunca haberte perdido. El duelo nunca pasa y sé que lo sabes bien, por como escribías para mi abuela.

Aún hay mucho de ti en casa: tus libros, las mesas, tus diarios, mi pizarra, y las carteras hermosas que nos hiciste.

Sembraste en mí el amor y ahora ha florecido, amabas las luchas sociales; siempre dijiste que debía pertenecer al bloque popular, creo que esas cosas no se me dan.

Mi Tata, tan guapo, amoroso, puntual, elegante, inteligente, estoy segura que herede tu inteligencia.

Tata, te espero entre los libros, te amo.


Nicola Turi

Julio, 2019. Tarento, Italia.


Mi amado Nonno:

Cuando papá llegó a mi vida tú venías con él, y poco a poco nos fuimos convirtiendo en eso, abuelo y nieta, el dolor que siento desde esa tarde que te fuiste aún está muy presente, papá me dijo ese día: "Nunca olvides que tu abuelo te amaba". Y luego solo lloré, lloré mucho.

No entendía porque la vida te había dejado ir, porque yo aún no te abrazaba. Perdón por pensar que podías aguantar más años y no viajar hasta tus brazos. "El contacto humano es tan importante como el aire que respiramos", lo entendí ese día.

En alguna una parte leí: "Abuelo ahora tienes forma de universo". Así que, las siguientes semanas me dediqué a encontrarte en todo.

Cuando me sentaba en el parque o en la orilla del río, imaginaba que ese viento que soplaba eras tú abrazándome, estabas en las hojas que caían de los árboles, en el agua que llevaba muchas veces en su corriente el dolor de mi pérdida, en el aire que entraba a mis pulmones y me llenaba de oxígeno.Sé que empezaste a habitar en ese lugar.

El amor no conoce idiomas, ni fronteras, somos un ejemplo de eso. Gracias por hacerme parte de tu vida, por acompañarme estos últimos años. En mi cabeza siempre suena tu voz diciendo: ¡Ciao, María!

Siempre seré tu nieta, mi amado Nicola.Ora hai la forma di un universo.