VIVENCIAS- Esther Chávez

01.08.2020

PIEDRECILLA


Por: Esther Chávez

Hoy buscando uno de mis pendientes en el joyero, entre anillos y pulseras me encontré con una piedrecilla, la tomé entre mis manos y las lágrimas comenzaron a brotar en mis ojos; vinieron a mi mente tantos recuerdos.

Imaginé aquella tarde en el jardín, cuando estaba junto a mi mejor amiga, acostadas en el césped mirando hacia el cielo, dibujando en las nubes unos osos de felpa, las risas nunca faltaban, imaginábamos un futuro como empresarias de nuestro propio negocio, soñábamos con casarnos como en los cuentos de hadas donde cada princesa encontraba su príncipe azul; recordé cuando tomó mis manos y me obsequió aquella hermosa piedrecilla como un recuerdo de esa tarde, haciendo una promesa de que seríamos: amigas para siempre.

Nunca imaginé que al despedirnos ese día, con un beso y un cálido abrazo, sería la última vez que mis ojos mirarían tu rostro, y mis oídos escucharían tu voz.

Hoy me senté en la cama y lloré, viendo aquella piedrecilla que con tanto amor recogió de entre las flores amarillas que carecían entre la maleza y las hierbas silvestres. Jamás imaginé que tomaría la fatal decisión de arrancarse la vida, de dejar todo y dejarme a mí.

«¡Si tan sólo me hubieses dicho lo que pasaba por tu cabeza, hubiese hecho todo lo posible para que recapacitaras!»

Aún recuerdo la hora y el momento cuando atendí aquella llamada a mi teléfono celular y sentí cómo aquellas duras palabras martillaron mi pobre corazón, cuando dijeron que había muerto.

«¡Mi corazón lloraba de dolor, me negaba a creer que te habías ido!»

Lastimosamente era verdad...

Recuerdo que al pasar de los días, después de su partida, tomaba mi teléfono celular con la esperanza de que al llamarle, respondería con su voz tan bonita, más no era así, nunca respondió.

Hoy que encontré esta piedrecilla, me pude dar cuenta que nunca se fue, porque el espíritu de nuestra amistad sigue vivo, y nuestra promesa guardada en esta hermosa piedrecilla.

Amiga:

Quizá no pueda verte, ni menos escucharte, pero sé que mientras en mi mente y corazón estés, jamás permaneceré sola, nunca se romperá aquella promesa.

Donde sea que te encuentres, quiero que sepas que fuiste una de las personas más importantes en mi vida, y desde el fondo de mi corazón quiero decirte que:...

¡Te quiero mejor amiga!