VIVENCIAS- Esther Chávez

18.06.2020

MI NUEVO YO 


Por: Esther Chávez 

¡Hola!

Quiero compartir un pedacito de mi vida con ustedes, ya que quizá más de alguno de los que lean estas líneas se sentirán identificados con lo que les contaré a continuación...

Año: 2010 .

Villanueva, Cortés, Honduras.

A mi corta edad de 10 años, estando en primaria, para ser más exacta en quinto grado; siendo de las niñas más rechazadas por mi curso y los demás grados, por el simple hecho de ser "rellenita" y la preferida de los maestros, según decían los demás.

Rechazada por tener granitos en el rostro y no poder correr sin cansarme; mis compañeros me llamaban "La cerdita, ballenita, gorda, bola de grasa" etc.

Pasaba mis recreos sola, no tenía amigas con quien desahogarme y contarles cómo me sentía al escuchar las burlas, los insultos, sobrenombres y el desprecio por ser "gordita", y lo peor de todo es que también sufría de bullying en mi casa, con mis hermanos y primos. Mi madre decía que mi cuerpo iba a cambiar con el paso de los años, que tuviese paciencia.

Pasaron tres años y seguía siendo "la gordita del salón", esta vez ya en la secundaria; las burlas, los rechazos y el bullying seguían sin detenerse.

Llegué al punto de caer en depresión y desear la muerte por no poder encajar con los demás; por nunca poder participar en un concurso de belleza en el centro educativo; al punto de llorar por las noches deseando ser tomada en cuenta por ser yo. Liberaba mi infelicidad en dulces, pasteles y "comida chatarra", por alguna razón esto me hacía sentir mejor, pero después predominaba un sentimiento de culpa y tristeza.

Al llegar a la edad de 14 años intenté quitarme la vida, ¡sí quitarme la vida! ya sentía una enorme carga en mis hombros, llegué a tener un peso de casi 200 libras a mi corta edad; pensaba que no iba a poder ser importante para nadie, pues en el amor, sería rechazada por los chavos de mi edad al no parecerme a lasdemás compañeras con sus cuerpos de tallas pequeñas y piel de porcelana.

Estuve dos horas intentando tomar unas pastillas para terminar con mi vida y, según yo, acabar de una vez con mi sufrimiento y por fin tener paz. Pensaba: "ya no escucharé más: 'la gorda llena de grasa, ballena sin fondo, cerda' etc".

Pero estando ya por hacer esa locura, pensé en todos mis sueños, las metas que quería lograr, los países que quería conocer, lo bello que sería tener una familia y seguir viviendo sin importar nada, sólo yo.

Ese día limpié las lágrimas saladas de mi cara y me dije: "yo soy capaz de lograr mis sueños y nadie me impedirá ser feliz por tener mis kilitos de más".

El siguiente día por la mañana, decidí cambiar mi rutina, y mi dieta alimenticia, comencé a hacer ejercicio por las tardes, hacer más deporte, lloraba de dolor al sentir mis piernas adolorida de tanto correr, el sudor bajaba en gotas grandes por mi frente, y sentía hasta mareos, en ocasiones sentí que no iba a poder hacerlo, pero recordaba aquella frase que había dicho ese día.

Al pasar los meses me miraba en el espejo y veía que la ropa comenzaba a quedar floja, empezaba a ver cambios en mi cuerpo; estaba diferente, ahora era más delgado y por fin tanto esfuerzo daba frutos; mi felicidad no cabía en el pecho, iba al colegio con una sonrisa y poco a poco las burlas disminuían.

Al cumplir 15 años, había formado un cuerpo totalmente nuevo, podía usar ropa ajustada, aquel pantalón "Jean" que no me entraba, ¡por fin entró! Estaba tan orgullosa de mi. Al pasar el tiempo, con mi imagen totalmente nueva, asistí a mi graduación con un hermoso vestido rojo en noveno grado.

Hoy, a la edad de casi 20 años sigo luchando por cumplir mis metas sin rendirme, ni dejar que las tormentas me boten de este barco llamado vida; por muy difícil que ha sido llegar hasta aquí, no me he dado por vencida. A mi corta edad soy estilista profesional, y estoy por graduarme de bachiller en Informática, para luego ir a la universidad y seguir adelante sin mirar atrás.

Tú, que estás pasando por algo similar, te animo a que no te rindas y sigas adelante a pesar de los golpes que te dé la vida, por más lejos que se vea la victoria, yo, que un día casi termino con mi vida, te puedo garantizar que hay más opciones que sólo rendirte.

Las críticas y demás cosas sirvieron de impulso para cambiar, y sentirme bien conmigo, así logré aprender que a veces no será fácil lograr lo que soñamos, pero tampoco es imposible.

Recuerda que el oro, antes de convertirse en un metal precioso, pasa por el fuego.

NO TE RINDAS, CADA DÍA CONSTRUYE UN NUEVO YO.