EL GRAN VIAJE- MYNOR FUNES

14.08.2020

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- ¡Casi me muero persiguiendo al inútil ese! - dijo, antes de empezar a toser y taparse la boca con el puño. - Pero por más que intenté, no lo pude alcanzar.

- Pero ¿de qué rayos estás hablando? - Respondió Sam, volteando a ver a su padre. - A veces tienes arranques extraños, papá.

- Es que a veces tengo recuerdos, bien "mal viajados", pero de que sirve si vos nunca vas a creernos.

- Es que, tus historias son, ¿cómo dijiste?, ¿"mal viajadas"? -.

- Es que, si lo hubieses vivido, no estarías diciendo eso- dijo Roberto, abrazando a su hijo. - En Cierto modo, si no lo hubiese perseguido no estarías aquí.

- ¿Cómo así?

- ¿Alguna vez te he contado cómo conocí a tu madre? - Lo interrogó, acomodándose en su asiento. - Es una historia bastante interesante y mística.

- No, pero mientras esperamos a que mamá salga del salón, podrías contármela. - Respondió Sam antes de guardar su celular.

Roberto miró a Sam con asombro. Creyó que no le interesaría escuchar su historia; se quedó unos segundos en silencio, hasta que Sam volvió a instarlo a contarle cómo había conocido a su madre.

- ¡Qué más da! No tengo nada que hacer, y mi celular se va a descargar si sigo usándolo; cuéntame.

Roberto comenzó a narrar la historia con entusiasmo. - Cuando tenía 17 años había dejado la escuela para buscar tesoros.

- ¡¿Tesoros?! -. Sam contuvo una pequeña risita burlona.

- ¡Si, Tesoros!, deja de interrumpir. -Puso por un momento breve, su mano sobre la pierna de Sam, y continuó. - Había encontrado en la biblioteca de la escuela un libro, no recuerdo cómo se llamaba. Bueno, talvez lo recuerde más tarde. El libro tenía mucha información sobre la ciudad y los alrededores, y me pareció muy curioso que mencionara ciertos lugares en específico, estaban muy cerca de donde yo vivía, y como si fuesen pistas de un mapa comencé a ir a todos esos lugares. Encontré muchas cosas que supuestamente el autor del libro había escondido, un anillo, un collar, unas páginas en blanco, lápices y hasta dinero, y al final el ultimo tesoro era el segundo volumen del libro, y también comencé a leerlo.

- Papá, ¿cuánto dinero encontraste? -. Preguntó Sam, ahora lleno de curiosidad.

- ¡Uf!, Eran alrededor de seis mil dólares.

- ¡¿Seis mil dólares?!

- Sí hijo, seis mil, por eso me animé a dejar la escuela. - Se rió de una forma escandalosa, antes de continuar. - Había una frase al pie de la página que decía: "En este viaje encontrarás el tesoro más grande de todos".

- ¿Y lo encontraste?

- ¡Shh! Déjame terminar.

Después de buscar y buscar, encontré todas y cada una de las cosas que aparecían en el libro, desde cartas de amor, hasta otros libros; unos eran sobre economía, otros de matemáticas, psicología, liderazgo, claves para vivir mejor y cosas así, bastante interesantes, y los leí. Fue allí cuando fundé "Picos Enterprise" y al final encontré un conejo.

Roberto guardo silencio unos segundos y respiró profundo. Aquella paz en que se sumergió se vio interrumpida por las interrogantes de Sam, que parecía asustado y un poco confundido.

- ¡¿Qué?!, ¡¿Un Conejo?!

- Sí, Jajaja. Un conejo, hijo, pero era un conejo diferente, tenía la cola distinta a la de otros conejos, y estaba atado a una trampa; decidí liberarlo, porque el libro decía que lo encontraría y que tenía que perseguirlo. Lo seguí casi por toda la ciudad, hasta que me llevó al puerto. Pasé por muchos lugares; por donde ahora vivimos, que antes era un solar baldío, pasé por donde ahora está la empresa, y al llegar al muelle, el conejo simplemente desapareció detrás de una banca. - Roberto se rascaba la barba de forma pensativa. - Me senté allí y en eso miré a la izquierda y la vi.

- ¿La viste?, ¿A quién?, ¿Mi Mama? - Sam preguntó extasiado, y a la vez atento. Abrió su mochila con discreción, para sacar un libro, que luego puso sobre la mesa, con la portada hacia abajo.

- Sí, y me preguntó con su hermosa voz, si yo también había ido a ver el atardecer.

Nos quedamos platicando mientras anochecía.

Cuando llegué a mi casa, y quise buscar el libro, ya no estaba. Después de buscarlo por todos lados, me resigné; después de haber leído aquellos libros que encontré saqué adelante la empresa, con el anillo que encontré, le pedí matrimonio a tu mamá, y luego naciste tú, fue entonces cuando descubrí que mi viaje había terminado, y que había encontrado el tesoro más grande de todos.

- Es increíble, papá. ¿ Por qué nunca me lo habías contado? -Sam sonrió.

- No lo sé, nunca se había dado la oportunidad. - Mientras lo miraba y lo abrazaba, volteó la cabeza y su esposa venía saliendo del salón.

- Mira, tu mamá ya salió. Ya nos podemos ir.

- ¿Qué tanto hicieron mientras me arreglaba? - Preguntó Katherine, dándole un beso a Roberto.

- Le contaba cómo nos conocimos.

- ¡Ah!, la historia del puerto. - Sonrió, y se dirigió a su hijo. - ¿Te contó que se le cayó el helado que me compró esa tarde? Fue tan gracioso.

- Katherine, no me exhibas de esta forma. ¡Vámonos!

Mientras caminaban hacia el auto, Roberto recordó el nombre del libro.

- ¡Sam! Ya me acordé de cómo se llamaba el libro.

- ¿Cómo, Papa?

- Se llamaba, El gran... - Se dio cuenta de que las llaves del auto no estaban en el bolsillo de su pantalón. - ¡Rayos! Espera, dejé las llaves en la mesa, ya regreso.

Una vez en la sala de espera, buscó las llaves en las sillas y en las mesas, pero no las encontraba; de pronto vio en la mesa algo le parecía Familiar: el libro en su contra portada era idéntico al libro de su juventud. Al darle la vuelta, el asombro fue aún más grande. Aquel libro se llamaba "El Gran Viaje Vol.1". Rápidamente buscó el nombre del autor y encontró que decía "Creado por Samuel Picos". "Una dedicatoria para mi papá, que este viaje nunca nos separe".

Por: Mynor Funes