LA GRAN DAMA DE LAS LETRAS HONDUREÑAS

23.01.2021

Lucila Gamero de Medina, fue una escritora apasionada. El municipio de Danlí, El Paraíso, en 1873, fue la cuna de esta noble mujer que por medio de sus letras fue considerada como 'la gran dama de las letras hondureñas'.

Hace 57 años su vida expiró y con ese suceso histórico se consagró como una mujer inspiradora, con una visión feminista, que colocaba a la mujer como un ser de fuerza, alejado de la realidad que imperaba en sus años de vida literaria.

Una de las obras más recordadas por 'la gran dama' es la novela Blanca Olmedo, que consta de 53 capítulos con una organización interna perfectamente construida: con un inicio, desarrollo y desenlace, narrado en forma cronológica y por medio de su personaje principal, una institutriz, que a pesar de su bajo nivel socioeconómico tenía la capacidad de educar a los niños de primera clase.

También, la autora describió parte de su ideología y comportamiento en escenas con críticas a la iglesia católica, la política tradicional, las leyes y las típicas sociedades rurales que viven de apariencias, sin sentido visionario, o al menos para el sentido de vida que describía Gamero en sus obras.

El estilo para escribir que utilizaba Gamero era reconocible por los autores de la época, incluso Froylán Turcios, el autor de la oración del hondureño, en una ocasión señaló que Gamero "es la mujer de más talento que posee Honduras y este es su mejor elogio tratándose de un país donde no hay mujeres tontas".

"Siempre he creído y sigo creyendo que la imprescindible obligación que tenemos los que nos dedicamos a escribir libros literarios descartados de absurdos, ya sean regionales, imaginativos, románticos, humorísticos, con temas mezclados y es ser hasta donde es posible, ecuánimes y verídicos y con la plausible intención de despertar en nuestros lectores el deseo de mejorar sus vidas, haciéndoles ver que la honradez es imprescindible y que vale mil veces más que el dinero", expresó Gamero en 1963, un año antes de su muerte.

Sus novelas publicadas son: Páginas de corazón (1897), Adriana y Margarita (1897), Blanca Olmedo (1908), Aída (1948), Betina (1941), Amor Exótico (1954), La Secretaria (1954), y El dolor de amar (1955). También escribió cuentos y artículos para revistas literarias.

Escribir sobre una mujer que abrió el camino para las novelistas hondureñas y que sus libros siguen siendo letras que alientan el alma de los lectores, ¡Es un honor! Su legado en las que mujeres que seguimos las diferentes veredas literarias y queremos ofrendar escritos a este país y al mundo, es imposible no reconocer el aprendizaje que sobrepasa los cien años de historia.

Conmemorar su memoria y recordar su trabajo es un privilegio. Doña Lucila, si un día creyó que su trabajo no sería protagónico, hoy la recuerda una apasionada por su fuerza, inteligencia y valentía.

¡Gracias! Por nacer en el corazón de América.