AMOR Y ROMANCE- Katerine Valderramos

29.06.2020

VIUDA


Por: Katerine Valderramos 

Ahora que estoy casada y en mi Estado Civil de documentos importantes suelo tachar "casada" me hace sentir emocionada y agradecida por el honor de ser una esposa, y no cualquiera, sino, -la esposa que ama a un hombre feliz-.

Pero en varias ocasiones dejo que mi mente se apodere de mis sentimientos y comienzo a imaginar lo devastada y asustada que estaría si mi esposo muriera, pienso y analizo qué es lo que debo hacer en una situación así, como esposa.

Logro amarrar ideas de los procesos terrenales y legales que tengo que organizar y a la vez controlar todo lo que mi corazón esté sintiendo en ese momento y me descontrola sólo el hecho de pensarlo.

En varias ocasiones he soñado que él muere y me despierto a media noche llorando, buscándolo entre las sábanas y rogándole que se despierte y me abrace, pues necesito sentirlo después de esa pesadilla y decirle a mi corazón que solo era un sueño.

El aroma de su piel, el sonido de su respiración cuando duerme, la manera tan dulce en cómo me abraza, el divertido tono de su voz, todo eso sería lo más devastador para mi; me pongo a pensar ¿Quién me dará besos en la frente y me rascará la espalda cuando lo necesito? Lo pienso y lloro; lo estoy escribiendo y estoy llorando.

Creo que nunca estaré preparada para no tenerlo, pero trato de educarme, hablar con mi corazón y decirle que son posibilidades, cosas que mi amor por él no podrá evitar, porque los planes de Dios no son los míos y que si pasa, tendré que aceptarlo y agradecer por todo.

Pero en mis momentos de locura, he encontrado un ejercicio mental que me ha ayudado a aceptar el simple hecho de que la posiblidad es real; un día puede sonar mi teléfono y que no será un cliente, sino un doctor, un agente policial o simplemente puedo besar sus labios en una mañana y sentirlos fríos y distantes.

Este método lo he desarrollado a nivel mental y físico. He decidido hacer todos los días algo por él, decirle todas las veces que pueda, ¡cuánto lo amo! ¡cuánto lo extraño! También agredecerle hasta el gesto más pequeño que hace por mi.

He aprendido a valorar su presencia, aroma, sonrisa, su comida sin gracia, sus desordenes, también a imaginarlo lejos de mi y a sentir paz, porque no quiero que el día que me despida de él, mis amigos y familiares digan: "él sabía cuánto lo amabas". Yo quiero estar segura que estoy viviendo el amor que siento hacia él y lo reciba en este momento que esta vivo.

No puede quedarte dolor y tristeza cuando diste todo lo que podías por la persona que amas, sin importar el tiempo que haya durado. Cuando entregas todo, será más facil volver a tu cama y solo recordar el olor de él en tus sábanas.

No quiero vivir deseando haber hecho algo por él, quiero hacerlo y vivir recordando todo lo que disfruté al vivirlo con él. En este mundo somos pasajeros y si un día me toca tachar la casilla "viuda" de Estado Civil, en mis documentos importantes, quiero ser la viuda y no cualquiera, sino, - la viuda de un esposo que fue feliz-.